El estudio más grande de osos en Sudamérica

Treinta años persiguiendo huellas

 En 1995, Armando Castellanos, biólogo ecuatoriano y fundador de la Fundación Oso Andino, decidió equipar a tres osos andinos jóvenes con collares de radiotelemetría VHF y liberarlos en la Reserva Maquipucuna, al noroccidente de Quito.

Nadie lo había hecho antes en un osos de anteojos. No existía un manual. No había precedentes. Solo pasión por la conservación y una pregunta que nadie había podido responder: ¿cómo vive realmente el oso andino en la naturaleza?

De tres osos a treinta y ocho

Tres años después, en 1998, el mismo equipo liberó más individuos en el bosque nublado de la Reserva Alto Chocó, en la región de Intag, zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cotacachi-Cayapas. En el año 2000 se crea formalmente la Fundación Oso Andino y el trabajo se intensifica: se capturan y marcan con collares VHF y GPS a 18 osos silvestres en Intag, generando los primeros datos científicos publicados sobre áreas de vida de la especie en Ecuador. Los resultados mostraron que los machos podían recorrer territorios de hasta 59 km², mientras que las hembras se movían en espacios reducidos de alrededor de 15 km².

Con el avance de la tecnología llegó una nueva fase. Entre 2013 y 2020, el equipo desplegó collares Iridium/GPS de última generación en 10 osos del Parque Nacional Cayambe-Coca, a altitudes de entre 3.300 y 4.500 metros sobre el nivel del mar. Con estos collares, y gracias a que algunas hembras portaban el dispositivo activo, el equipo logró filmar el comportamiento maternal del oso andino con oseznos recién nacidos, una escena que muy pocas personas en el mundo han presenciado.

Desde 2021 y hasta hoy, la investigación se ha extendido al bosque nublado y alto andino del Parque Nacional Llanganates, donde se han colocado collares a 6 hembras y 2 machos. En total, a lo largo de tres décadas y en tres parques nacionales distintos, la Fundación Oso Andino ha marcado con tecnología VHF, GPS e Iridium/GPS a 38 osos andinos silvestres en Ecuador, y ha asesorado la captura de 2 individuos adicionales en Perú.

Esquina superior izquierda: Armando Castellanos mide la pata posterior de Chalpar en el Parque Nacional (PN) Cayambe Coca. Esquina inferior izquierda: Alberto Tabango coloca un collar VHF a Jaime, asistido por David Jackson en el PN Cotacachi Cayapas. Derecha: Armando Castellanos toma medidas del oso Armando asistido por Edgar Martinez en el PN Llangantes

La vida oculta del oso andino

Después de tres décadas de trabajo de campo ininterrumpido, logramos analizar y publicar la historia completa. El resultado es el artículo científico que presentamos hoy como preprint, aún no revisado por pares: “Redefiniendo la ecología del movimiento del oso andino: catemeralidad influenciada por la temperatura y ciclos estacionales de uso del espacio”.

El autor principal es Francisco X. Castellanos, hijo de Armando y estudiante de doctorado en biología en Texas Tech University (EE.UU.). Co-autores del trabajo son David Jackson y Stefano Mezzini (Universidad de British Columbia Okanagan, Canadá), Jorge Brito (Instituto Nacional de Biodiversidad del Ecuador) y Armando Castellanos.

Para descifrar los más de 20 mil puntos de localización generados por los collares GPS y VHF a lo largo de los años, Francisco formalizó su especialización en ecología del movimiento en el taller de verano AniMove. Así, se adentró en herramientas analíticas de vanguardia: Modelos de Movimiento en Tiempo Continuo (CTMM), Estimaciones de Densidad Kernel Autocorrelacionadas (AKDE), y otros. Este conjunto de habilidades permitieron extraer patrones de comportamiento desconocidos en la especie.

El hallazgo

El estudio analiza datos de 19 osos andinos monitoreados durante 25 años en los Parques Nacionales Cotacachi-Cayapas, Cayambe-Coca y Llanganates. Es el conjunto de datos de telemetría más extenso recolectado para esta especie y será liberado tras su publicaci’on en una revista científica,  para el beneficio de la comunidad científica y la conservación de la especie.

Entre los hallazgos más destacados, encontramos que los osos se mueven mucho más de lo que pensábamos. El área de vida promedio para esta población es de 138,2 km², pero los machos alcanzan territorios de casi 240 km², mientras que las hembras se mueven en unos 58,5 km². Tres hembras, sin embargo, rompieron el patrón y exploraron territorios tan extensos como los de algunos machos.

Sus territorios no son estáticos. Calculadas semana a semana o mes a mes, las áreas de vida se expanden o contraen según la disponibilidad de alimento. Cuando maduran los maizales en zonas de cultivo, cuando florece el mortiño o cuando florecen las achupallas en el páramo, los osos ajustan sus rutas.

El oso andino no es estrictamente diurno. Esta es quizás la conclusión más sorprendente. Aunque tienden a moverse de día, los datos muestran que los osos son catemerales: activos tanto de día como de noche, dependiendo de las condiciones. Se encontró que la temperatura es el regulador clave: el movimiento nocturno aumenta significativamente en las noches más frías. La probabilidad de forrajeo es mayor entre las 2:00 y las 6:00 de la madrugada; y los grandes desplazamientos ocurren entre las 7:00 y las 14:00.

© Fundación Oso Andino. All rights reserved. No reproduction, distribution, or use without prior authorization.

¿Por qué es importante?

Estos resultados van más allá de números y tienen implicaciones directas para la conservación. Saber cuándo y bajo qué condiciones los osos son más activos es tan importante como saber hacia donde se mueven. Las estrategias de conservación deben tomar en cuenta la dimensión temporal del comportamiento animal. Un corredor biológico dibujado en un mapa no sirve si no contempla los momentos en que los osos realmente más lo necesitan.

Por eso, los autores abogan por superar la cartografía inalterable en el tiempo y diseñar estrategias de conservación que integren el comportamiento estacional de estos mamíferos, construyendo calendarios de riesgo en diálogo con las comunidades locales quienes conviven con los osos y se evalúen la factibilidad de estas propuestas dentro de su contexto socio-económico.

Creemos también firmemente en la ciencia abierta. Todos los datos de este estudio serán publicados como recurso libre para investigadores de Ecuador y el resto del mundo. La democratización del conocimiento ecológico, es una condición necesaria para la conservación efectiva en paisajes andinos en rápida transformación bajo los escenarios de calentamiento global.

Reconocimiento a donantes

Al realizar una donación, tu nombre será agregado en nuestra página web y/o  agradecimientos del manuscrito. 

¡Gracias a quienes creen en nuestro trabajo y han donado a esta causa!​

Entérate de más noticias

! Contáctanos !